CASA SOSIEGO

 

La casa se ubica en un barrio cerrado de la localidad de Ezeiza. Se implanta sobre un lote de 15 x 28mts. con un frente de orientación norte que tiene visuales francas al campo de golf. 

 

Sus propietarios nos propusieron un programa de necesidades sencillo: Estar, comedor, cocina abierta y quincho unificados en un mismo espacio articulado. Tres dormitorios y áreas de servicio complementarias. Un sector público interior desarrollado en planta baja con conexión directa al jardín con piscina y una planta alta de carácter mas privado e introvertido.

 

El desafío fue recomponer una estructura existente basada en cuatro columnas que conformaban un cubo perfecto, optimizando la articulación del sector público interior con las áreas exteriores, generando una gran fluidez espacial entre ambas. 

 

La casa, morfológicamente, se dispuso de manera tal de respetar la estructura preexistente, entendiendo a la misma como un cubo solido y pesado que apoya sus cuatro patas en el terreno y hace de centro neural. Un cuerpo construido con carácter más liviano, lo abraza, conformando la ampliación del espacio público y funcionando como vinculante entre la planta baja y la planta superior.  Este cuerpo liviano, con piel de chapa acanalada, se adapta morfológicamente a las distintas situaciones; necesarias para adicionar al programa la nueva superficie requerida para su buen funcionamiento. 

 

El lenguaje elegido por nuestro equipo fue generar el contraste entre materiales pesados y livianos, entre pasado y futuro, lo antiguo y lo moderno; la solidez y la pesadez del cemento vs. la liviandad y la transparencia del metal y vidrio. 

La resolución tecnológica y constructiva de la vivienda siguió los lineamientos propuestos y logró así una lectura de contrapuntos que optimizó tiempos y procesos de obra. Materializamos el tabique lateral con un sistema liviano compuesto por perfiles C de acero galvanizado y un paquete de aislaciones. Dicho tabique fue revestido por completo con una piel de chapa acanalada negra dispuesta en sentido vertical. Como fuelle entre los dos volúmenes aparece el vidrio, material que aporta neutralidad y transparencia a la vinculación entre ambos permitiendo el ingreso de luz natural. Separar de esta manera los volúmenes aporta fuerza y claridad a la idea. Este espacio ganado genera una distancia “virtual” entre el quincho y el sector de comedor sin perder la fluidez espacial buscada.

 

La escalera, ubicada entre el solido cubo de cemento y el tabique metálico, toma  protagonismo ya que además de vincular las plantas, avanza con sus pisadas sobre el sector “quincho”. De esta manera este espacio se transforma en un lugar de estar, lectura y reflexión. Así dispuesto se convierte en un verdadero espacio de usos múltiples dado que además cuenta con la vinculación directa al jardín, piscina, y al golf.